Estallido de fe compartida
Thursday, May 28, 2026
La celebración de Pentecostés se convirtió en un Estallido de fe compartida. La convocatoria, se inició con una invocación al Espíritu Santo mediante cantos de alabanza, seguida de un tiempo de adoración, que reunió a fieles de todas las edades, desde jóvenes hasta familias y personas mayores. De la mano del coro hicimos un recorrido espiritual que pasó de la alegría desbordante, a la oración cantada y, de ahí, a la contemplación silenciosa.
Numerosos asistentes fueron vestidos de blanco o rojo, colores que simbolizan la acción del Espíritu Santo. El blanco, signo de luz y renovación y el rojo, símbolo del fuego y la fuerza divina. Pentecostés, se reveló una vez más, como un tiempo de gracia, un recordatorio de que el Espíritu Santo sigue actuando hoy con la misma fuerza que en los primeros discípulos.
Salimos renovados, con el deseo de prolongar lo vivido y con la determinación de llevar ese fuego más allá de las paredes del templo. Porque Pentecostés es mucho más que una celebración litúrgica: es una misión. La misión de ser testigos de la luz, la unidad y la esperanza que brotan del Espíritu, y de encender con ellas cada rincón de nuestra vida cotidiana.
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